Carrió y sus socias, bajo sospecha por espionaje

Carrió y sus socias, bajo sospecha por espionaje

El juez federal Alejo Ramos Padilla notificó las diputadas de Cambiemos Elisa Carrió, Mariana Zuvic y Paula Oliveto, que están sospechados en el expediente de Dolores. Por esa razón, pueden designar abogados, sugerir medidas de prueba y presentar descargos, tal como prevé el Código Procesal. En un largo escrito, Ramos Padilla calificó a las legisladoras como “querelladas”, es decir que por ahora están acusadas por algunos de los querellantes, que son las víctimas del espionaje ilegal, las extorsiones y el armado de pruebas falsas en distintas causas. El texto respondió a un pedido de la Cámara Federal de Mar del Plata que reclamó que Ramos Padilla dé precisiones sobre su investigación. El juez dice en la resolución que tiene 15 imputados, una lista que empieza por Marcelo D’Alessio, pero que incluye a Carlos Stornelli, y menciona a cinco querellados: las tres diputadas, el juez Claudio Bonadio y el periodista Daniel Santoro. En cuando a las maniobras delictivas, Ramos Padilla cita un total de 31, aunque afirma que tiene más casos en investigación. En Comodoro Py corre la versión de que se prepara desde allí una dura operación de respuesta a la causa de Dolores. 

Sospechosos. La novedad del escrito de ayer es la imputación contra el juez y las diputadas. Ramos Padilla no utiliza el término “imputados” sino “querellados”, pero al final los notifica en los términos de los artículos 73 y 279 del Código Procesal Penal que hablan de los derechos de los imputados. O sea que considera al magistrado y las legisladoras como imputados y sospechosos. 

Se supone que en breve Ramos Padilla resolverá si los llama a indagatoria, es decir si formaliza su carácter de sospechosos. Pero mientras tanto pueden designar un abogado que lea el expediente y pida medidas. También el Código indica que están habilitados para concurrir al juzgado y declarar o presentar un escrito. 

Las diputadas aparecen relacionadas en buena parte de los ilícitos en los que intervino D’Alessio. Oliveto aparece como receptora de escuchas que, supuestamente, después se blanquearon a través de un anónimo. Hay un audio registrado en el celular de D’Alessio en el que le dice a Oliveto que le está enviando las transcripciones de escuchas ilegales. Hubo testigos e imputados que hablaron de las reuniones de D’Alessio con las legisladoras. Varias de las operaciones, surgidas del espionaje ilegal, motivaron luego apariciones públicas de las diputadas. Con esos elementos, algunas de las víctimas insisten en que Carrió, Zuvic y Oliveto eran usuarias de la organización. 

Ramos Padilla debe resolver, en base a las pruebas que tenga, si las evidencias ameritan un llamado a indagatoria o no. 

Comodoro Py. Desde el fin de semana viene circulando la versión de que en Comodoro Py se prepara una jugada de gran envergadura contra la causa de Dolores. Pero más allá de esas versiones, lo asombroso es que se siga investigando allí una denuncia en la que se habla de que la causa de Dolores es producto de un complot contra Stornelli. 

Más llamativo aun es el origen de la causa. Stornelli argumentó que alguien le dejó un sobre con la transcripción de unas escuchas a personas detenidas en Ezeiza. Las conversaciones eran de Eduardo Valdés, ex embajador en El Vaticano, Juan Pablo Schiavi, ex secretario de Transportes hoy detenido, Roberto Baratta, ex número dos de Planificación, también detenido, y Carlos Zelcovicz, ex funcionario. El contenido de esos diálogos no constituye prueba alguna y las llamadas fueron posteriores a la extorsión a Etchebest en Pinamar. Menos todavía constituyen evidencia de que se haya armado la causa de Dolores por un complot de los presos de Ezeiza. 

Con el sobre anónimo, Stornelli realizó la denuncia en Comodoro Py, que recayó en el juez Luis Rodríguez, de mala relación con el fiscal. Como obviamente no querían a ese juez, apareció otro sobre de remitente anónimo con los mismas escuchas, esta vez en el despacho de Carrió. La diputada se unió a sus dos socias, Zuvic y Oliveto, y las tres formularon una nueva denuncia. Un ejemplo claro de forum shopping: no te gustó un juez, repetís la denuncia a ver si toca el juez que querés. 

Como es obvio, Valdés recusó  al juez dado que tiene evidentes intereses en el caso, porque necesita ir contra el expediente de Dolores donde figura como querellado, sospechado o imputado. Más ahora que Ramos Padilla lo notificó de forma oficial. Cualquier estudiante de Derecho se da cuenta de que corresponde que la denuncia de las diputadas sea instruida por otro juez. No obstante, el lunes fue rechazada la recusación de Valdés y el tema quedará ahora a decisión de la Cámara Federal. 

Banda. Ramos Padilla explicó que su expediente se inició con la denuncia por extorsión del empresario Etchebest, pero que al poco tiempo se dio cuenta de que había que ampliar el objeto procesal. El juez sostiene que investiga “una organización criminal clandestina que utilizó diversas herramientas del espionaje ilegal con fines políticos y económicos”. O sea, hubo extorsiones, pero también jugadas para incidir en el estado de derecho. Esto último parece muy similar a lo de Brasil, pruebas armadas, coacciones, manipulaciones que tienen un trasfondo de persecución política. 

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/199814-carrio-y-sus-socias-bajo-sospecha-por-espionaje